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Leopoldo Kligmann (Psicoanalista, Doctor en Psicología, Magister en Psicoanálisis y docente), nos invita a pensar un problema clínico: “¿Qué ocurre con los bordes del amor de transferencia que orientan la posición y operación del analista? ¿Cómo interviene un analista sin volverse superyoico, sin rechazar las pasiones amorosas, y sin realizar una pedagogía del amor?" "Muchas lecturas de la época plantean al amor como una construcción que apela a la voluntad sostenida en acuerdos. Pero la clínica nos enseña que esto rara vez es posible, porque la elección amorosa se plantea como una repetición que tiene determinaciones inconscientes dónde se establece una satisfacción fija (...) La transferencia es la que posibilita una salida de éste impasse porque permite recorrer en un análisis ése objeto que el sujeto fue para el otro (...) posibilitando que las elecciones amorosas tengan, al menos, un margen de libertad". "La premisa: para que un análisis sea posible tiene que instalarse la transferencia. Pero el amor de transferencia tiene bordes. Bordes que introducen obstáculos, o conducen a un impasse en la cura. El amor, es una condición necesaria, pero a la vez, un obstáculo fundamental, en particular, cuando surgen las pasiones que no se dejan abordar por las razones. (...) la dirección de la cura depende directamente de la conceptualización del amor en juego, allí donde la articulación entre el amor y la transferencia determina la posición del analista y sus intervenciones". Leopoldo Kligmann.
