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Modelo Médico-Biológico: Este enfoque considera el sufrimiento mental desde una perspectiva biológica y médica, centrándose en los aspectos neuroquímicos y genéticos. Se enfoca en la enfermedad mental como un trastorno orgánico que requiere tratamiento farmacológico y terapias médicas. Este modelo tiende a medicalizar el sufrimiento mental, buscando identificar y corregir desequilibrios biológicos[4]. Modelo Psicosocial y Psicológico: Este enfoque considera el sufrimiento mental desde una perspectiva contextual y psicológica, teniendo en cuenta los factores sociales, emocionales y cognitivos que influyen en la salud mental. Se centra en la comprensión de las experiencias individuales y las interacciones sociales, buscando identificar y abordar los conflictos emocionales, traumas y patrones de pensamiento disfuncionales. Este modelo promueve intervenciones psicoterapéuticas, terapias cognitivo-conductuales y estrategias de apoyo social[2].
