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Hace unos años la gestión de riesgos preocupaba sólo a las empresas dedicadas a actividades potencialmente peligrosas; sin embargo, hoy el control de riesgos se ha vuelto en una cuestión de esencial y garantía de éxito de cualquier organización. Todas las actividades de una organización están sometidas de forma permanente a una serie de amenazas, lo cual las hace altamente vulnerables, comprometiendo su estabilidad. Accidentes operacionales, enfermedades, incendios u otras catástrofes naturales, son una muestra de este panorama, sin olvidar las amenazas propias de su negocio. Tradicionalmente, las organizaciones han tratado estos riesgos mediante estrategias de reacción y soluciones puntuales. Pero una adecuada gestión de riesgos aporta elementos clave y permiten a las organizaciones administrar su incertidumbre y tomar decisiones considerando aspectos que no son visibles. La Norma ISO 31000 ha supuesto un consenso internacional para dar un enfoque común, coherente y flexible a la gestión global de los riesgos y que permite a las organizaciones contar una guía para su gestión
